Sea cual sea nuestra intención, a la hora de encender el ordenador esperamos que el sistema sea rápido y no nos tenga varios minutos mirando a la pared esperando para comenzar a trabajar o jugar. De ahí que se hayan creado mecanismos para acelerar el proceso como el inicio rápido de Windows.

La función inicio rápido de Windows puede venir preinstalada en algunos ordenadores y facilita un arranque de la máquina mucho más rápido que el habitual. Aún así, comprobar si está activo o no es muy sencillo.

Para activar o desactivar el inicio rápido de Windows el proceso es el siguiente. En la barra de búsqueda de la barra de herramientas escribe Panel de Control. Dentro Sigue este camino: Sistema y seguridad > Opciones de energía > Elegir el comportamiento de los botones de inicio/apagado. Aquí verás la casilla para el inicio rápido.

Windows inicio rápido

Si en algún momento no te deja operar en él, activarlo o desactivarlo, solo tienes que pinchar en «Cambiar la configuración actualmente no disponible», una sección más arriba y listo. Desde esta sección puedes acceder a más información sobre esta función.

No obstante, antes de activar esta opción, deberías tener en cuenta lo que implica para el sistema operativo de tu ordenador. Este inicio rápido supone que el sistema no se apaga del todo, se queda en un estado de hibernación para que al arrancar los programas necesarios ya estén activos y el sistema corra más rápido.

La mayoría de actualizaciones requieren que el dispositivo se apague por completo y reinicie todo el proceso. Microsoft asegura que el inicio rápido no afecta al reinicio, aún así el proceso puede enfrentar algunas desventajas al margen de los beneficios de abrir el ordenador más rápido.

Por un lado el archivo de la función de inicio rápido ocupa un pequeño espacio del disco duro que puede ser de utilidad para otras tareas. Además, al no apagarse del todo el ordenador estás consumiendo energía, aunque sea mínima.

Por último, si eres usuarios experimentado, este método bloquea otras configuraciones como el arranque dual o la configuración de BIOS / UEFI, incluso puede contar con cierta incompatibilidad de los botones de encendido del teclado.

Como todo en esta vida, el arranque rápido de Windows tiene puntos positivos y otros negativos, no es práctico para todo el mundo. Si tu ordenador últimamente no arranca o trabaja muy lento, tal vez deberías atender a otros posibles problemas para solucionarlo.